domingo, 1 de febrero de 2026

El culto a las imágenes

 

La mayoría de las personas en nuestro país veneran imágenes de Jesucristo, la Virgen maría o algún Santo, y lo hacen porque desean agradar a Dios. Piensan, con buena fe, que su religiosidad tiene la aprobación divina.

Pero ¿nos hemos preguntado alguna vez qué dice Dios, en su palabra, acerca del culto a las imágenes? Vayamos a la Sagrada Escritura, la Biblia, para comprobarlo.

En los DIEZ MANDAMIENTOS Dios prohíbe toda imagen relacionada con el culto religioso. Las palabras del 2º Mandamiento no dejan lugar a dudas. (Éxodo 20:1.5).

La Biblia da una solemne advertencia de que no intentemos representar a Dios con ninguna imagen. Cualquier imagen a la que se rinda culto (aunque sea de Jesucristo, o de la Virgen María), se convierte en un ídolo. Deuteronomio 4:16-17).

(Isaías 40:18-20).

La Escritura nos da una detallada descripción del engaño que supone dar culto a una imagen. (Isaías 44:9-20).

(Jeremías 10:6, 8, 9,14).

El culto a las imágenes no sólo no agrada a Dios, sino que Él lo detesta. (Salmo 31:7).

(Jeremías 7:18-20).

Como Dios detesta el culto a las imágenes, es lógico pensar no hará ningún milagro que pueda ser atribuido a ellas. (Isaías 42:8).

Sin embargo, todos conocemos a personas que dan testimonio de que determinada invocación (representada por una imagen) de una Virgen, por ejemplo, ha contestando a sus oraciones. Incluso en algunos casos se trata de verdaderos milagros de sanidad.

Si Dios detesta el culto a las imágenes y afirma que no realiza milagros por medio de ellas, ¿de dónde viene el poder de tales prodigios? ¿De la propia imagen? No; ya hemos leído en la Biblia que las imágenes no tienen, en sí mismas, capacidad para hacer nada. Entonces ¿Quién les da ese poder sobrenatural? El Apóstol Pablo nos da la clave. (1 Corintios 10:19-20).

No todos los milagros proceden de Dios. En Apocalipsis 16:14 se habla de “espíritus de demonios que hacen milagros”, y en 2 Tesalonicenses 2:9 “Es por obra de Satanás, con gran poder y milagros y prodigios mentirosos”. Estos versículos son muy duros, pero es la enseñanza de la Sagrada Escritura.

Después de todo lo que hemos visto, ¿cómo debemos adorar correctamente a Dios? Jesús mismo enseño el principio de la verdadera adoración. (Juan: 23-24).

¿Dónde está tu Dios, aquél a quien recurres en los momentos difíciles? ¿En una iglesia, adonde vas para arrodillarte ante su imagen? ¿O es una escultura a la que rezas en tu casa? Nuevamente la Biblia nos da una respuesta. (Romanos 8:9,16).

Dios, por medio del Espíritu Santo, habita en el corazón de sus hijos. ¿Somos hijos de Dios por haber nacido en un país cristiano, o por habernos bautizado en cierta Iglesia? La Biblia afirma que no; pero también enseña cómo cualquiera de nosotros podemos llegar a serlo. (Juan 1:12).

Dios quiere estar en tu corazón, en tu vida. Arrepiéntete de tus pecados (incluyendo el pecado del culto a las imágenes), recibe a Jesucristo como tu Salvador, y serás hijo de Dios.

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